22 de agosto de 2010

Tu reputación son las primeras seis letras de esa palabra, llevarte a la cama era más fácil que respirar. Tu teléfono es de total dominio popular y tu colchón tiene más huellas que una playa en pleno verano, has hecho el amor más veces que mi abuela y aún no acabas ni la escuela y aún sabiendo que no eres el mejor partido, dime quién puede contra cupido. Es que si yo no he sido un monje ¿por qué voy a exigirte que seas santa? Si el pasado te enseñó a besar así, bendito sea el que estuvo antes de mí; no es dama la que se abstiene, dama es la que se detiene cuando encuentra lo que tú encontraste aquí. Si el pasado te enseñó a tocarme así, benditos los que estuvieron antes de mí, si otros han sido tu escuela yo seré tu graduación cuando incluyas en la cama al corazón. Dicen por ahí que tu terrible fama de ligera ha venido a pintarme un par de cuernos en la mollera, que tengo que sacarte del barrio y del país si es que quiero darle a esta historia un final feliz. Si supieran la ternura inmensa que hay en tí y todo lo que tú haces por mí sabrían que el camino andado antes de aquí te ha preparado para mí. Ven y abrázame sin miedo y dame un beso a la salud de los chismosos.

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