28 de julio de 2010

No hay tal crisis. Una dice no hay tal crisis, mientras tira un par de platos al piso. Una dice no hay tal crisis, y se ríe con su mejor cara de bólida. Una dice no hay tal crisis, y saca un turno en la peluquería. No hay tal crisis, y te pones kilos de tapa ojeras. Una vez que aceptas que la crisis es tal crisis, estás preparado, ya podes negar la crisis. Una dice no hay tal crisis, y rompe lo que tiene a mano. Una dice no hay tal crisis, y hace step como loca. Una pone su mejor cara de bólida y dice: no hay tal crisis.Pero tarde o temprano llega el día donde la crisis tiene la evidencia de una estría. Y no queda otra, hay que aceptarla. Se puede negar la crisis un día, un mes, un año, pero llega ese día en que la crisis te explota en la cara. Atravesar la crisis es como pasar el pelo por agua oxigenada, te aclara el pelo de raíz. Llega la crisis. Uno cree que es el final, que se termina todo, pero en realidad ahí empieza todo. Atravesar una crisis es como pasar por un buen cirujano plástico, sos la misma pero distinta. Dan miedo las crisis. Uno le teme a lo desconocido, casi como a un mal peluquero. En chino, en japonés, en coreano, en tailandés, bueno, en algún idioma oriental, crisis significa oportunidad. Las crisis son como los años, te sorprenden y no te queda otra, hay que decidirse a llevarlos. Las crisis es un viaje de ida, pero también, puede ser un viaje de vuelta.

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